Inicio / Blog / Protección solar en otoño e invierno: ¿hace falta?

Protección solar en otoño e invierno: ¿hace falta?

En cuanto bajan las temperaturas, el protector solar desaparece del neceser de mucha gente hasta el verano siguiente. Es comprensible: si no hace calor ni vamos a la playa, parece que no hace falta. Pero la radiación solar no se va con el buen tiempo, y la piel lo acusa a largo plazo.

El sol que no se nota

La radiación ultravioleta tiene dos componentes que nos interesan:

  • UVB, responsable sobre todo de las quemaduras. Es más intensa en verano y en las horas centrales del día.
  • UVA, que penetra más en la piel y está muy relacionada con el envejecimiento cutáneo y las manchas. Está presente todo el año y atraviesa las nubes y los cristales.

Que en otoño no te quemes no significa que la piel no esté recibiendo radiación. Simplemente, no la notas.

Por qué es especialmente importante en otoño

Hay tres situaciones muy habituales en esta época en las que seguir con la protección solar tiene todo el sentido:

Si tienes manchas

Las manchas que se oscurecen en verano tardan en aclararse, y cualquier exposición sin protección las vuelve a activar. Si estás haciendo un tratamiento para unificar el tono, dejar el protector es como deshacer el trabajo.

Si usas activos exfoliantes o antiedad

El otoño es la época en la que muchas personas retoman ácidos o retinoides. Estos activos hacen la piel más sensible al sol, así que la protección diaria deja de ser opcional.

Si pasas tiempo al aire libre

Paseos, deporte, montaña o nieve más adelante. En la nieve, además, la radiación se refleja y aumenta la exposición.

Cómo protegerse sin complicarse

La clave es que la protección forme parte de la rutina de la mañana y no sea un paso más que se olvida. Para eso hay dos opciones:

  • Un protector solar facial de uso diario, en una textura ligera que se aplique bien bajo el maquillaje.
  • Una crema de día que ya lleve protección, que hidrata y protege en un solo gesto.

Para piel madura, por ejemplo, la crema de día Eucerin Hyaluron-Filler Rosé FPS 30 combina el cuidado antiedad con protección solar y un tono rosado que aporta luminosidad por la mañana.

Ten en cuenta que para que una crema proteja lo que indica su envase hay que aplicar una cantidad suficiente, y que en días de exposición prolongada al aire libre conviene recurrir a un protector solar específico y renovarlo.

Qué zonas no hay que olvidar

  • El cuello y el escote, que envejecen igual que la cara y reciben mucho menos cuidado.
  • El dorso de las manos, muy expuesto al conducir o al pasear.
  • Las orejas y, si hay poco pelo, el cuero cabelludo.
  • Los labios, con un bálsamo con protección.

¿Y la vitamina D?

Es una duda frecuente: si me protejo del sol, ¿no tendré menos vitamina D? El uso habitual de protector solar en la cara no suele ser el problema. Si te preocupa tu nivel de vitamina D, lo adecuado es comentarlo con tu médico, que valorará si hace falta un análisis o un suplemento, en lugar de dejar de protegerte.

Un hábito para todo el año

Lo que marca la diferencia en la piel no es lo que se hace unas semanas en verano, sino lo que se repite cada día durante años. Mantener la protección solar en otoño e invierno es uno de los gestos más sencillos para cuidarla a largo plazo.

Puedes ver todas las opciones en nuestra sección de protección solar, donde también encontrarás fórmulas específicas para rostro, pieles sensibles y niños.

Te ayudamos a elegir

Cada piel y cada persona son distintas, y lo que le va bien a alguien no tiene por qué irte bien a ti. Si tienes dudas sobre qué producto encaja con tu caso, pásate por la farmacia o escríbenos: te atendemos sin compromiso y te orientamos con criterio.

Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye la consulta con tu médico o tu farmacéutico. Si los síntomas persisten o empeoran, consulta con un profesional sanitario.

¿Te ayudamos?