Cuando alguien de la familia necesita una silla de ruedas, la necesidad suele llegar de golpe: un alta del hospital, una fractura de cadera, una operación de rodilla o una movilidad que lleva tiempo empeorando y ya no da más de sí. Y casi siempre aparece la misma pregunta: ¿la alquilamos o la compramos?
No hay una respuesta única, pero sí unos cuantos criterios que ayudan a decidir con la cabeza fría.
La pregunta clave: cuánto tiempo se va a usar
Es lo que más pesa en la decisión.
- Uso temporal, de semanas o pocos meses. La recuperación de una fractura, el postoperatorio de una prótesis de cadera o rodilla, o una lesión que impide apoyar el pie durante un tiempo. Aquí el alquiler suele tener más sentido: se usa mientras hace falta y se devuelve cuando ya no.
- Uso prolongado o permanente. Una enfermedad neurológica, una movilidad muy reducida por la edad o una discapacidad estable. En estos casos la silla se convierte en un elemento del día a día y conviene que esté adaptada a la persona, lo que normalmente lleva a la compra.
- No se sabe todavía. Es más frecuente de lo que parece. Empezar con un alquiler permite ver cómo evoluciona la persona y qué tipo de silla le va mejor antes de hacer una compra que quizá no acierte.
Qué tipo de silla necesitas
Antes de alquilar o comprar, conviene saber qué modelo encaja con quien la va a usar:
Silla autopropulsable
Tiene ruedas traseras grandes con aro, de modo que la persona puede moverse sola con los brazos. Es la opción adecuada si conserva fuerza en brazos y hombros y quiere mantener cierta autonomía.
Silla de tránsito o de acompañante
Las cuatro ruedas son pequeñas y la empuja otra persona. Pesa menos, ocupa menos al plegarla y entra mejor en el maletero. Es muy práctica para salidas puntuales, visitas médicas o personas que no pueden propulsarse solas.
Detalles que marcan la diferencia
- El ancho del asiento. Una silla demasiado estrecha roza y molesta; una demasiado ancha obliga a ir torcido. Lo ideal es que quede un pequeño margen a cada lado de la cadera.
- Los reposapiés y los reposabrazos. Si son abatibles o desmontables, las transferencias a la cama, al sofá o al coche son mucho más fáciles y seguras.
- Los frenos. Deben bloquear bien las ruedas: es lo que evita que la silla se desplace al sentarse o levantarse.
- El peso y el plegado. Si hay que subirla al coche o guardarla en un piso pequeño, este punto pesa tanto como cualquier otro.
- La casa. Mide las puertas, sobre todo la del baño, y piensa en escalones, ascensor y pasillos antes de elegir.
Cuando el uso es largo: el cojín importa
Una persona que pasa muchas horas sentada necesita algo más que la silla. Un cojín adecuado reparte la presión y ayuda a prevenir las úlceras por presión, que aparecen sobre todo en personas con poca movilidad. Si es tu caso, coméntalo con el equipo sanitario que la atiende.
¿Y la sanidad pública?
En algunos casos, la sanidad pública financia sillas de ruedas a través de la prestación ortoprotésica, siempre con la prescripción de un médico especialista. Si la necesidad va a ser permanente, merece la pena preguntarlo en la consulta antes de comprar. Para periodos cortos o mientras se tramita, el alquiler cubre ese hueco.
Alquiler de sillas de ruedas en Mataró
En la farmacia te orientamos sobre el modelo que mejor encaja y te informamos de la disponibilidad y las condiciones del alquiler de sillas de ruedas en Mataró y el resto del Maresme.
Te ayudamos a elegir
Cada persona y cada casa son distintas, y lo que le va bien a alguien no tiene por qué irte bien a ti. Si tienes dudas sobre qué opción encaja con tu caso, pásate por la farmacia, en el Carrer del Músic Jaume Isern, 1, de Mataró, o escríbenos: te atendemos sin compromiso y te orientamos con criterio.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye la consulta con tu médico o tu farmacéutico. Si los síntomas persisten o empeoran, consulta con un profesional sanitario.
