Las manos son de las primeras en notar la llegada del frío. Se resecan, se ponen ásperas, aparecen pequeñas grietas en los nudillos o alrededor de las uñas y, en los casos más molestos, pican o escuecen. No es casualidad: son una de las zonas del cuerpo más expuestas y a la vez con la piel más castigada.
Por qué se resecan tanto las manos
La piel del dorso de las manos es fina y tiene pocas glándulas sebáceas, así que produce poca grasa propia para protegerse. A eso se suman varios factores que en otoño e invierno se juntan:
- El frío y el viento, que reducen la hidratación de la piel.
- La calefacción, que reseca el ambiente en casa y en el trabajo.
- El agua caliente, que apetece más y arrastra los lípidos de la piel.
- Los lavados frecuentes y los geles hidroalcohólicos.
- Los productos de limpieza del hogar, si se usan sin guantes.
Cuatro pautas que marcan la diferencia
1. Lavarse bien, sin castigar la piel
Lavarse las manos es imprescindible, así que no se trata de hacerlo menos, sino mejor. Usa agua templada, un jabón suave y aclara bien. Sécate a toquecitos, prestando atención a los espacios entre los dedos, sin dejar humedad.
2. Hidratar después de cada lavado
Es el gesto más eficaz y el que menos se hace. Tener una crema de manos en el baño, otra en la cocina y otra en el bolso ayuda mucho a convertirlo en costumbre. Aplícala con las manos todavía ligeramente húmedas y masajea bien, también en las cutículas.
Para el día a día conviene una textura que se absorba rápido. Para la noche, una más nutritiva, que puedes aplicar en capa generosa antes de dormir.
3. Proteger del frío y de los productos de limpieza
Unos guantes para salir a la calle en los días de más frío y unos guantes de goma para fregar o limpiar evitan buena parte del problema. Si los guantes de goma te hacen sudar, puedes usar unos finos de algodón debajo.
4. No olvidar las uñas y las cutículas
Las cutículas resecas se levantan y se agrietan con facilidad, y arrancarlas abre la puerta a pequeñas heridas. Mejor hidratarlas y empujarlas suavemente que cortarlas.
Qué buscar en una crema de manos
No hace falta nada complicado. Algunos ingredientes habituales en las cremas de manos para piel seca son:
- Urea, que ayuda a retener el agua en la piel.
- Glicerina, con el mismo efecto hidratante.
- Mantecas y aceites vegetales, que aportan nutrición.
- Dexpantenol, frecuente en fórmulas reparadoras.
Si tienes la piel muy sensible, elige fórmulas sin perfume. Encontrarás distintas opciones en nuestra sección de higiene corporal y cuidado de la piel.
Un truco para las noches
Si tienes las manos muy castigadas, prueba a aplicar una capa abundante de crema nutritiva antes de acostarte y ponerte unos guantes de algodón. Al día siguiente las notarás mucho más suaves. Es un gesto sencillo que puedes repetir dos o tres noches por semana mientras dure el frío.
Cuándo consultar
La sequedad normal mejora en pocos días con estas pautas. Consulta con tu médico si las grietas sangran o no se curan, si aparecen rojeces intensas, picor persistente, ampollas o descamación que se extiende, o si sospechas que puede ser una reacción a algún producto o un eccema.
Te ayudamos a elegir
Cada piel y cada persona son distintas, y lo que le va bien a alguien no tiene por qué irte bien a ti. Si tienes dudas sobre qué producto encaja con tu caso, pásate por la farmacia o escríbenos: te atendemos sin compromiso y te orientamos con criterio.
Este artículo tiene una finalidad informativa y no sustituye la consulta con tu médico o tu farmacéutico. Si los síntomas persisten o empeoran, consulta con un profesional sanitario.
